Jordi Évole entrevista al escritor Juan José Millás en ‘Lo de Évole’, este domingo a las 21:30 horas en laSexta, donde muestra su lado más personal. Tras más de cuatro décadas de trayectoria, Millás es uno de los nombres esenciales de la literatura española contemporánea. Escritor y periodista, ha visto su obra traducida a más de veinte idiomas y reconocida con galardones tan prestigiosos como el Premio Planeta, el Premio Nadal, o el Nacional de Narrativa, entre otros. Además de su producción narrativa, Millás se ha consolidado como una voz aguda e inquieta en los medios de comunicación, desde la prensa escrita hasta la radio y la televisión.

Jordi Évole viaja hasta la casa que Millás tiene en la costa asturiana para pasar un día con él lejos del ruido de la ciudad. Allí, entre paseos por caminos arbolados, la compra de pescado a la vendedora ambulante, la preparación conjunta de una comida y una larga sobremesa en el jardín, Évole y Millás conversan sin guion rígido sobre la vida, la escritura, el paso del tiempo y el mundo que nos rodea. Millás se muestra más “millás” que nunca: curioso, irónico, reflexivo y capaz de encontrar preguntas sugerentes donde otros solo ven rutina.

En su última emisión, ‘Lo de Évole’ se situó como lo más visto de la cadena y entre las emisiones más vistas de la noche. Fue líder sobre su competidor con la entrevista a Loles León, tanto en su primera parte (905.000 y 7%) como en la segunda (939.000 y 8,1%), emisiones que alcanzaron más de 2,4 millones y 1,7 millones de espectadores únicos, respectivamente.

Mirar el mundo como solo sabe hacerlo Millás

En esta charla libre y cotidiana, Millás invita a mirar lo simple con ojos complejos y sorprende con su perspectiva original sobre temas universales: cómo se vive la vejez, qué significa interpretar la realidad, por qué la escritura puede ser un acto de desobediencia y qué papel juegan la memoria y la identidad en nuestras vidas. Todo ello en un contexto que parece simple —un paseo, una comida, una conversación— pero que, en la mirada del escritor, se transforma en terreno fértil para pensar.

Millás compara la vejez con la adolescencia, dos etapas de misterio y confusión; desmonta la supremacía del individuo radicalizado por el capitalismo; analiza la relación entre ficción y verdad —“la realidad parece un decorado,” argumenta— y recupera recuerdos que mezclan lo íntimo con lo político, lo humorístico con lo existencial. La conversación no sigue un camino previsible, porque con Millás nunca se sabe hacia dónde puede surgir una idea, una metáfora o una pregunta que descoloque al interlocutor —y al espectador.

Y entre paseo y paseo, entre mar y jardín, también hay lugar para la memoria afectiva: recuerdos de infancia, discusiones sobre lenguaje y sociedad, anécdotas vitales y la certeza de que, incluso cuando se habla de lo cotidiano, se puede hablar de lo esencial.

El resultado es un encuentro íntimo y sorprendente, donde el espectador asiste a una conversación que no sabe muy bien cómo empieza ni cómo acaba, pero que deja una sensación clara: cuando Millás observa el mundo, incluso lo más cotidiano puede convertirse en una grieta por la que asomarse a algo más profundo.

¿Y si, como sugiere Millás, la realidad no fuera más que un decorado cuidadosamente montado… y bastara con atreverse a mirar de otra manera para empezar a desmontarlo?